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Javier Ledesma, el jugador récord en temporadas

Con 17 temporadas jugadas, el roquense es el líder en campañas disputadas, único en la historia en haber llegado a esta cifra. Mano a mano con un jugador que es símbolo de constancia y vigencia absoluta.-

Por Lucas Leiva

Javier Alejandro Ledesma es uno de los nombres ejemplares e ilustres dentro de la historia. Más allá de lo que puedan ser distinciones individuales o colectivas, si hay algo que caracteriza clara y admirablemente a un jugador como el roquense es su vigencia absoluta, plena, en calidad impecable y con unas condiciones que lo hacen perdurar continuamente. Se renueva año tras año, y siempre en una versión valiosa, esa condición que solo algunos pocos privilegiados pueden gozar.

Si bien tiene que ver también con una serie de cuidados muy detallados desde el físico, la alimentación, el descanso y varios factores más, no existe discusión alguna de la plenitud que sostiene. Ledesma se ha convertido hace muy poco, exactamente en la campaña pasada, en el jugador con mayor cantidad de temporadas disputadas dentro de la categoría. Con un total de 17 años en este nivel, estamos ante un número récord que sirvió como disparador de una amena charla.

Nacido en General Roca hace 38 años (8 de julio de 1981), el escolta de 1,89 metros tuvo sus inicios en el Club Del Progreso donde realizaría todas sus inferiores hasta que dio el salto a la categoría cuando para la temporada 1999/00, con apenas 18 años, se sumó a Deportivo Roca de su misma ciudad natal. Ahí arrancó todo su recorrido, de casi una decena de clubes en el ascenso y un sinfín de experiencias.

Tras jugar tres años en Deportivo Roca, su siguiente paso en este nivel fue cuando jugó para Independiente de General Pico (03/04). Luego seguirían Olimpia de Venado Tuerto (04/05), Echagüe de Paraná (05/06 y 06/07), Unión de Sunchales (07/08), Echagüe nuevamente (08/09), Belgrano San Nicolás (09/10), Española de Charata (10/11), Alvear de Villa Ángela (11/12 y 12/13), Banda Norte de Río Cuarto (13/14 y 14/15), Deportivo Viedma (15/16) y la vuelta a casa con Del Progreso (18/19). Un recorrido ejemplar, siendo el único jugador en haber disputado 17 temporadas en nuestra categoría.

Todo esto arroja números que más allá de la cantidad de años también se reflejan en que es top 10 en cantidad de partidos jugados (7° con 490 encuentros), entre los 15 máximos anotadores de la historia de la competición (5229 puntos) y que obviamente es el que más años dentro de la categoría lleva con 17 temporadas, una más que Facundo Brizuela y Pablo Fernández (ambos con 16).

En esta última 2019/20, Ledesma pasó al Torneo Federal para jugar en un histórico como Santa Paula de Gálvez, equipo con tradición basquetbolística si los hay y en un certamen que ya conocía dado que antes de su último paso por Del Progreso había estado jugando con Pérfora también en el Federal. El perimetral es símbolo de liderazgo, constancia y vigencia, algo que fue formando a través de todo el sacrificio que conlleva esta carrera.

Sin dudas quedarán varios capítulos más en la historia de Ledesma, el cierre aún no está escrito y su vigencia así lo demuestra, por lo que esta leyenda puede agigantarse más en breve. Aprovechamos para dialogar un poco de esa rica trayectoria que lleva sobre sus hombros, con un sentido de disfrute y amor por el básquet que es admirable, claramente uno de los cálidos secretos por lo cual este líder se encuentra más intacto que nunca.

– Situación de aislamiento social y la ya conocida nueva forma de entrenar, adaptando todo un poco a lo que tenemos a nuestro alcance. ¿Cómo la venís llevando con el físico?
. La verdad que bien. Con el correr de los años obviamente vas sintiendo que cada vez cuesta un poco más, eso seguro. El tema es que uno pasa determinada edad, por tirarte un número los 30 y pico de años más o menos, y uno tiene que empezar a cambiar los hábitos que por ahí siendo joven no lo siente, y empezar a mejorar la alimentación, descansar un poco más, a hacer muchos ejercicios de prevención, algo que hoy en día desde hace un par de años atrás está bastante incorporado en los entrenamientos y se los tiene ya ensamblado con los entrenamientos generales, algo que antes y al menos cuando yo empecé no estaba muy de moda. Hubo cosas que se fueron incorporando de a poco, uno se mantiene en forma y está bueno para mí para prevenir todo lo que son lesiones y varias situaciones. La alimentación, el descanso y la prevención hizo que incluso hoy la vida de un deportista se estire un poco más.

– ¿Te pusiste a pensar que ya son 20 años de ese debut en Roca?
. Sí. Por ahí uno se da cuenta cuando notás que los compañeros con los que jugaste tal vez ya se retiraron hace bastante y eso te hace dar cuenta que por ahí vas quedándote un poco viejo (risas), pero ahí algún que otro compañero sigue dando vuelta y eso está bueno también. La verdad es que son muchos años, muchos equipos, muchas ciudades y experiencias. Uno se pone a hacer esa retrospectiva y nota que tiene una gran parte de su vida en el básquet, y gracias a Dios son todas experiencias buenas, de buenos aprendizajes y siempre donde pude disfrutar. Los recuerdos siempre son de gratitud, la verdad es que son muchos años.

– Me quiero trasladar un poco a lo que fue el último año en General Roca con Progre y ese regreso de poder volver a jugar en tu ciudad, en donde todo arrancó y no me quiero imaginar las muy lindas sensaciones encontradas que tuviste que vivir hace poco más de un año.
. Sí, la verdad es que es algo que se dio esto de poder jugar en el club de mi ciudad, y en un contexto fuerte e inesperado porque no es que el club estaba jugando y quizá venía con esa expectativa de volver a la ciudad, sino que se dio la posibilidad de que Progre juegue la liga, que el club piense en mí y me dé esa posibilidad tan linda. Se dio todo muy rápido, y pensándolo en frío la realidad es que se te vienen muchas cosas a la cabeza. Muchos recuerdos de chiquito porque yo empecé en el club a jugar a los 5 años, todos los amigos que tengo son desde aquella época del club y habían empezado a jugar conmigo ahí en Roca… el club era parte de nuestro día a día, vivía adentro del club, así que poder mezclar todos esos lindos recuerdos con la parte profesional fue medio loco. Lo disfruté y mucho. Traté de dejar un poco de lado toda esa parte sentimental también y enfocarme en lo profesional porque también era una responsabilidad muy grande. Me pasó de volver a jugar dentro de la categoría después de varios años, en mi club, con un poco esas miradas que siempre están en uno por el vínculo que tiene con Roca, y la verdad es que quería dejar una buena imagen. Creo que tuve una buena temporada, la disfruté muchísimo jugando en el club con mi gente y mi familia. No te digo que haya sido un broche de oro para mi carrera porque la realidad es que seguí y sigo jugando, todavía estoy activo, pero sinceramente fue un año que disfruté muchísimo con muchísimas cosas que se iban viniendo a la cabeza a medida que fue transitando la temporada.

– Son 17 temporadas hasta ahora dentro de la categoría, un récord. ¿Qué te pasa por la cabeza cuando te lo dicen?
. Mirá, uno va a escuchando cuando te lo van diciendo tus compañeros, de cuántas temporadas jugaste o cuántos partidos tenés. Por ahí los más jóvenes se sorprenden un poco al escucharlo (risas), pero la realidad es que uno no puede ocultarlo, le pasan cosas. Pero es todo producto del sacrificio como te decía antes, de esto de estar cuidándose cada vez un poco más, de mantenerse en un nivel para ser considerado por los equipos y entrenadores en la siguiente temporada de la categoría. Si bien es cierto que también el formato de juego ha cambiado con el paso de los años, mismo cantidad de equipos y jugadores, porque en una época era mucho más difícil, eramos pocos equipos dentro del TNA y no había lugar para todos, era más complicado y uno estaba por ahí más pendiente en tener una buena temporada para ser considerado para el otro año. La brecha era más chica, había muchos jugadores como ahora pero hubo temporadas que se jugaron con 14 equipos, así que imaginate que no era sencillo. Con el paso de los años la cantidad se amplió, y en mi caso pasé a enfocarme más en la temporada que uno vivía y lo que el equipo necesitaba más que mirar el resto, y después sí analizar qué pasaría al terminar cada año. Con el tiempo ya viene solo, cuando van pasando los años y estás dentro del circuito, empezás a viajar, a sumar equipos y experiencia, y cuando te querés dar cuenta pasaron todas estas temporadas y no lo notaste. Antes si no jugabas TNA estabas jugando lo que era la Liga Nacional B, y no era tan profesional como lo es ahora el Torneo Federal, la diferencia era mucha y por eso también en su momento uno podía tener esa llamada preocupación. Hoy en día se ha equiparado mucho, se niveló mucho la infraestructura de los equipos con los de Liga Argentina. Incluso hay equipos del Torneo Federal que tranquilamente pueden jugar en Liga Argentina por presupuesto e infraestructura. Cuando se llegó a este nivel incluso nos ha pasado a jugadores no ver con malos ojos esto de bajar para reforzar equipos con algunas pretensiones interesantes en el Federal. Me parece que la transición en mi caso no fue dura porque cuando empecé a jugar ahí el nivel es muy bueno también.

– En tu caso hay una tema que va también desde la constancia, porque no tengo recuerdo tuyo teniendo de esas llamadas temporadas irregulares, y eso dentro de tantos años de carrera también tiene un significado fuerte. ¿Qué tanto trabajo ejerce en todo esto lo mental y pasional más allá de lo físico?
. La verdad es que cuando uno hace lo que le gusta es más fácil, eso sin dudas. Alguno que no esté en esto puede pensar que como uno hace lo que ama no le debería costar, pero la verdad es que detrás de nosotros los jugadores hay mucho sacrificio. A veces el día a día es duro, en mi caso por ejemplo el paso de los años hace que uno tenga que estar sí o sí a la altura de los más jóvenes y eso también se suma, los entrenamientos y los viajes son exigentes siempre, uno con los viajes siempre está fuera de casa, hay muchas mudanzas y ciudades en la carrera de uno… y todo eso es un ejercicio mental que uno tiene ir incorporándolo y tratar de que esas cosas nunca se vuelvan un peso. Mismo los partidos, la mentalidad que uno tiene que tener, que no tienen que afectarte ni las semanas ni los días, y uno tiene que trabajar y rendir al nivel que debe hacerlo. Uno tiene que mezclar mucho esa pasión y esa cabeza del amor por lo que uno hace, enfocarse cuando está trabajando y hacerlo lo mejor posible, Sin dudas no es fácil, hay miles de cosas.

– En tu caso hablabas del dejar cosas de lado, ¿cómo fue en tu caso?
. En lo particular a mí me pasó de que cuando era joven tenía estas cosas de saber que por ahí no estaba haciendo la misma vida que mis amigos, pero es parte de la profesión y del trabajo que uno elige, si bien es un sacrificio uno también lo hace porque disfruta de la vida que eligió. Sean cosas con tus amigos, o estudiar una carrera o estar con tu familia son cosas que tenés que adaptarlas al principio, si uno está enfocado y con ganas de hacer una carrera en esto tenés que saber que antes de irte de tu casa vas a tener que amoldar varias cosas al principio. Por eso uno siempre tiene que estar preparado en todo sentido. Hay muchas cosas alrededor también, porque también uno puede estar pensando en qué pasa si se lesiona, en saber que cuando uno emprende esta carrera tiene que ir renovándose año tras año, y uno trabaja mucho en ese día a día. Hasta con cierta incertidumbre por momentos porque capaz tenés un partido malo, una temporada mala sin continuidad, estás en otra ciudad y llegás a tu casa y estás solo también, todos son temas contra los que uno va creciendo y formándose para no estar tan pendiente de eso. A mí me ayudó haber podido estudiar una carrera a distancia, después en mi caso también tuve la suerte de que mi novia me acompañó a todos mis destinos en los últimos años, y son cosas que te van ayudando para no estar lejos de la gente que querés y de tu familia. Al principio era ir buscándole la vuelta, pero la realidad es que también todos los chicos que están en tu equipo están pasando también por situaciones familiares, entonces el grupo se apoya mucho desde ese lado y entre los jugadores se van haciendo ese aguante. El tema más duro puede ser todo esto que te decía, la incertidumbre en algún sentido desde lo laboral si tenés un mal año, esto de que prepararse también porque pasan los años y uno tiene que hacer alguna otra cosa porque esto no va a estar siempre, porque la vida del deportista tiene una fecha de vencimiento. Pero uno tiene que ir afrontando todas estas situaciones, se pueden buscar otras cosas para ir desenchufándose de eso porque en definitiva son situaciones que van a pasar y uno las tiene que ir sorteando.

– Si bien todavía hay mucho hilo en el carretel, ¿qué momentos te deja el básquet?
. Momentos me parece que lo que más me queda son las relaciones personales que pude haber hecho a través de tantos años, con compañeros y con gente allegada al básquet con la que uno hizo también amistades, o conocer muchas culturas porque tuve la suerte de vivir por muchas ciudades del país y tener esa experiencia es algo que valoro mucho. En lo deportivo también claro, pero sin dudas que las personas y amigos que uno fue ganando con el básquet es lo más importante, porque eso es lo que te va a quedar siempre. Si bien uno se dedica a esto la verdad es que también tiene mucho tiempo libre, y eso me permitió conocer todo el país en cada lugar adonde fui, viviendo en muchas ciudades repitiendo inclusive equipos en dos o tres oportunidades lo que también es algo muy importante. Pensá que en 20 años habré recorrido, sin hacer el cálculo, como 15 ciudades en todo el país, entonces todo esto de conocer cultura y gente en todo el país es algo muy lindo. Sé que a cualquier lugar donde vaya tengo un amigo por ejemplo. Eso es muy valioso, porque lo que realmente te queda de esta carrera son las relaciones personales, en definitiva es lo más lindo que nos queda. Después, otro de los momentos muy lindos, es haber jugado profesionalmente en mi club y con mi gente, con mi camiseta, eso la verdad que en lo deportivo es una de las cosas más valiosas y lindas para mí, algo de lo que más disfruté en mi carrera.

– Me quiero un ir un poco a esos inicios en Roca, a ese primer contacto con el básquet. ¿Qué memorias se te vienen a la cabeza?
. Yo empecé a jugar como todo chico que sus padres lo llevan a hacer una actividad. Mi familia no era del básquet, pero me llevaron al club para que haga alguna actividad y fue en el Club Del Progreso. Como todo chico, cuando le agarré el gustito me di cuenta que me gustaba realmente el deporte y al hacerme un poco más grande, alrededor de los 10 o 12 años, pasó a gustarme quizá un poco más que los demás chicos. Ahora pensando a lo lejos, me acuerdo de esos momentos de irme a la mañana solo con la pelota al club que estaba desocupado con apenas 11 o 12 años para tirar al aro. A la escuela iba a la tarde. Quizá no tenía mucha idea de qué entrenar pero era sensación tan linda de tener la pelota, de ir a tirar al aro. Me acuerdo ir al club y pedirle permiso a Pirincho, el viejo cantinero del club, que me abra la cancha; y posterior limpieza del club del Negro Juan Carlos en Progre para poder tirar al aro. Esa era un poco la rutina que tenía a la mañana, quizá sin mucha idea de qué hacer, pero sí quería practicar y pasar tiempo en el club. Así fue creciendo mi amor por esto, hasta que en las categorías formativas ya haber formado un grupo de amigos y compañeros en el club, los cuales siguen siendo mis amigos al día de hoy, teniendo uno de los mejores años relacionados al deporte y donde uno desarrolla el sentido de equipo, de pertenencia, de camaradería de equipo. Con ese equipo, ese grupo de amigos, tuvimos muchos logros como salir campeones provinciales y en la zona patagónica pudimos clasificar y llegar a las finales de lo que era el Argentino de juveniles de esa época. A partir de ahí arranca todo lo que es mi carrera profesional yéndome a Deportivo Roca. No puedo no mencionar a Adrián Romagnoli, una excelente persona y un técnico que me formó tanto a mí como a mis compañeros, y el año pasado cuando me tocó jugar acá en Roca tuve el agrado de volver a verlo y de que esté en la tribuna, algo que realmente fue muy lindo para mí.

– Tenés muchos kilómetros encima.
. Sin dudas. Obviamente después de salir de mi ciudad que estuve tres años en Deportivo Roca tuve un paso por San Martín de Viedma jugando Liga C siendo muy joven, de ahí a Estudiantes que se llamaba la unión de clubes de Santa Rosa de La Pampa jugando la antigua Liga B, de ahí a Independiente de General Pico, salto a Olimpia de Venado Tuerto, Echagüe de Paraná, Unión de Sunchales, vuelvo a Echagüe, me voy a San Nicolás con Belgrano, a Española de Charata, dos años en Alvear de Villa Ángela, otros dos años en Banda Norte, Deportivo Viedma, dos años en Pérfora, Del Progreso y esta última temporada en Santa Paula.

– Hacía este repaso y la verdad es que te tocaron ciudades con una cultura basquetbolística muy grande.
. Sí, y además de que sean ciudades donde se respira básquet hay básquet de buen nivel y donde también tuve la suerte de estar en ciudades en las que me ha tocado jugar clásicos que para la región son muy importantes. Hablando de San Nicolás, Regatas no estaba jugando el TNA en esa época pero tenía un equipo fuerte para jugar la liga local y a nosotros nos tocó jugar contra ellos la final de ese torneo, así que imaginate lo que son esos clásicos Belgrano-Regatas con la cancha repleta, rememorando los clásicos de la Liga. En Chaco también con esos partidos entre Española e Italiana, tremendo cómo lo vive la gente; mismo Echagüe cuando juega contra Sionista; o en Sunchales con el clásico… se viven partidos y clásicos que para el básquet de la región son muy importantes y que tal vez uno cuando llega a la ciudad desconoce que esos partidos se viven de tal forma, y resultan ser así de hermosos. Es una de las mejores cosas también desde las experiencias que uno tiene, porque los jugadores nos encanta jugar ese tipo de partidos a cancha llena y con la pasión de la gente, es un condimento muy lindo.

– ¿Cuánto te forma el carácter ese tipo de situaciones?
. Sin dudas, no tengas dudas que es así. Y lo que pasa es que el folclore del básquet cuando es sin violencia es realmente hermoso. La rivalidad de la hinchada, el clima, en las ciudades 10 días antes de jugar un partido así toda la gente habla de eso, y todo eso es muy lindo. Si bien uno trata de jugar igual todos los partidos, sin dudas esos partidos te generan un plus. Después los podés ganar o perder, pero uno siempre da lo máximo en ese tipo de situaciones, son momentos muy lindos.

– Hoy me decías que llegaste a estudiar a distancia. ¿Proyectás a un futuro más allá de que todavía el básquet siga?
. En realidad todavía no pude emprender nada con lo mío porque no he estado instalado, de hecho esta es la primera vez que vengo a mi casa. Yo tengo la licenciatura en Gestión de Empresas Inmobiliarias y también soy Martillero Público, así que mi idea sería emprender algo con eso pero todavía no lo activé porque tampoco me siento retirado, y más con cómo se terminó esta temporada con el CoVid-19 no quiero que mi carrera se termine así. Me quedó esa espina de seguir jugando. Este año la verdad es que en Santa Paula habíamos formado un gran equipo con proyecciones altas y veníamos muy bien, teníamos mucha esperanza tanto nosotros como toda la gente de Gálvez, así que me intención es seguir un año más porque sigo con ganas. Ojalá que haya una solución de fondo para este problema que estamos pasando, que ya no afecte a la salud de nadie más y que se pueda volver a la actividad lo antes posible. Así que va a ser ver las posibilidades que tenga y me surjan para seguir jugando, y en base a eso también ir viendo cómo armar mi futuro más lejano con mi carrera.

– Sin dudas que hoy estás en ese rol de referente y de guía para jóvenes, hace tiempo ya te viene pasando. ¿Qué te pasa hoy cuando hacés esa retrospectiva de ese inicio que hablábamos, de la formación que tuviste y los valores que fuiste pregonando ligado a tanto esfuerzo?
. Mirá, en esa época donde uno va formándose en la adolescencia y demás siempre estuve ligado al básquet, y siempre acompañado por mi viejo. Sin ser del básquet y sin haber tenido nada de relación con este deporte en su vida, en todo momento estuvo apoyándome y recuerdo de haberme puesto un arito colgado en el patio para mí, y cuando nos mudábamos de casa lo primero que se movía a la nueva casa era el arito. El apoyo de mi viejo y mi familia siempre estuvo. Ahora haciendo un poco de esa visión hacia atrás estoy seguro que eso me sirvió para poder llevar esos valores mediante a los diferentes lugares que me tocó recorrer en mi carrera. No era fácil, no digo que hoy lo sea pero antes quizá no teníamos las herramientas que hay ahora, donde un chico con pasión por este deporte y ya con 12-13 años quizá en el club tiene otras herramientas o profes a disposición para que entrene, también está este tema de buscar actividades para hacer o practicar fundamentos, con videos por YouTube o internet… lo nuestro era un poco más por amor y pasión por el deporte, y con las herramientas que teníamos tratábamos de desarrollarlo. No fue fácil como a nadie le será sencillo, pero me sirvió a mí para cuando me tocó ser profesional darle más valor a todo eso, al sacrificio que uno hizo y poder disfrutarlo. De más está decir que siempre disfruté de toda mi carrera, por eso no reniego de las cosas que te priva. Si bien es verdad que hay cosas que se te privan o momentos en los que no podés estar por estar en la actividad, sin dudas el básquet me ha dado muchas más y tantas alegrías que lo disfruto demasiado

 

 

 

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